El Mal: Episodio N°4
- José Rondón
- 13 ago 2020
- 7 min de lectura
Origen del Mal Metafísico
Desde la época antigua con Tales de Mileto, inicio un pensamiento filosófico en busca de la verdad, del origen de las cosas, cuál es la causa de todas ellas, y quién o qué determino como comenzaría todo en el universo. En esta búsqueda, por la verdad, en las preguntas de quienes somos, de dónde venimos; es donde el hombre da apertura a una aventura por descubrir las causas, y así determinar su origen.
Siendo así que, aún en el siglo XXI se persiste en ello con métodos científicos, empíricos, para establecer el origen de todo, se tiene a la famosa "Teoría del Todo", en la cual participó el famoso físico teórico Stephen Hawking. Es el querer, incansable del hombre, a través de los tiempos por conocer sobre el mundo en el cual vivimos, de lo cual escribe Aristóteles en su libro Metaphys: "Todos los hombres desean por naturaleza saber" (Aristóteles, p. 4). Y en ese querer saber, en efecto le ha llevado a descubrir, no ciertamente la causa primera (científicamente), pero si, muchas otras que determinan la vida de los hombres, en la cual está el "Mal".

Tomás de Aquino, se adentra para entender quién o qué, es la causa del mal, de lo cual ya se ha eximido al Sumo Bien, como responsable directo del mismo, como ya se ha comprobado en temas anteriores a este. Pero, no siendo el Sumo Bien responsable del origen del mal, y no habiendo existido el mal desde el inicio de la creación, puesto que todo fue creado bueno, con la plenitud del ser, ¿de dónde surge el mal?.
Las cosas opuestas se conocen mejor por su contraste: las tinieblas por la luz, la ceguera por la vista. Es lo que ocurre con el mal: se conoce mejor por su opuesto que es el bien. Si el bien es lo apetecible, el mal es lo no apetecible; es, como dice la tradición filosófica y repite Tomás, "privación del bien", carencia de lo que debiera ser y no es, no es una entidad positiva, es la carencia de algo debido o entidad buena; no existe en sí, pues el mal supone el bien, en el que subsiste y al que corrompe. (Soto, 2006, p. 354)
Ante lo expuesto, se entiende que el mal es una privación de un bien debido, y que no existe en sí, pero también, se entiende que el mal por sí solo no es posible, por no poseer ser. Ante ello, con la cita anterior se vuelve a establecer la pregunta, ¿cuál es el origen del mal? A la cual da respuesta, pues: el bien, en el que subsiste y corrompe. "La conclusión se impone: el bien es el sujeto del mal al modo como los accidentes están en el sujeto" (Soto, 2006, p. 355).

De ello, se comprende el origen del mal, pero a continuación se profundiza para determinar de qué manera este, puede subsistir en el bien, y como el bien puede ser "hospedaje" del mal, siendo el bien lo apetecible, aquello por lo cual el hombre debe buscar para su perfección.
El Bien como Causa del Mal
Al abordar quién o qué es la causa de lo malo, se establece una difícil controversia alrededor del tema, donde el mal al igual que todo, debe o debería tener una causa que le establece, como todas las cosas, pues su presencia y actuar son patentes en la vida y obrar del hombre. Por lo que es, de suma importancia establecer, la causa que da origen a lo malo, y de esta forma, suponer de mejor manera como conducir tal efecto.
"Uno de los contrarios no puede ser causa del otro. El mal es contrario al bien. Por lo tanto, el bien no puede ser causa del mal" (S. Th. I, q.49, a 1 ob 2. p. 481). Esto es, en relación a decir que el bien, no puede ser causa del mal, por ser contrarios o iguales; es decir, cómo algo puede ser fuente de donde emerge el otro, y del cual ya se ha mencionado como contrario. Pero, esto es de lo cual se obtendrá una respuesta inesperada.
La verdad de la creación, llevada a sus últimas consecuencias, conduce a sostener que no hay privación sin un ser que no se vea privado de algo. Es decir, que no hay un mal sin un bien que lo soporte. Desde esta óptica, el mal puro, absoluto, es un imposible. Con otras palabras, el bien es más fundamental en el universo que el mal, luego el bien es más potente que el mal. (Rojo, 2017, p. 42)
O sea que, por lo dicho anteriormente, donde se determina al mal como privacion, explica la no posibilidad de que este posea ser, puesto que no es algo, no es una cosa. Ante ello, como se expone, el mal es imposible como algo absoluto; pero, aún quedaría sin responder a quien dar la responsabilidad de causa. En consecuencia, al no serle posible al mal subsistir por sí mismo, solo quedaría entonces entre el bien y el mal, al mismo bien, ser la causa del mal. ¿Cómo? Al mal, como privación en el ser, como aquello que degrada al bien, allí en el mismo bien, el mal permanecería.

"El mal, pues, es eficaz, más no por sí mismo, sino por el bien que hiere y del cual es parásito, por el bien deficiente o desviado, cuya acción, por tanto, es viciada" (Maritain, 1994, p. 2). En este punto, queda claro el hecho por el cual, el bien es causa del mal, en cuanto que, el mal subsiste en él, se hospeda, para crear el mal metafísico. "¿Cuál es el poder del mal? Es el mismo poder del bien que hiere y a cuyas expensas vive. Cuanto más poderoso es ese bien, tanto más poderoso será el mal, no por virtud de sí mismo, sino por virtud de ese bien" (Maritain, 1994, p. 2). Por lo que definitivamente, el bien es fuente y fuerza por el cual el mal permanece, se hace presente en el mal metafísico y en el actuar.

Pero, el mal no simplemente puede adherirse al bien, como aquello que meramente lo desea, sino que depende del actuar del hombre, de la libertad que le es dada, y de la elección que con su voluntad lleva a cabo, en la acción libre, que define con lo decidido.

"Dionisio, en el c.4 De Div. Nom. dice: que el mal no tiene causa. Por lo tanto, el bien no es causa del mal" (S. Th. I, q.49, a 1 ob 4, p. 481). En efecto, el mal no tiene causa, pero lo que no tiene es causa directa, su causa es indirecta, es decir, el mal tiene causa en cuanto al agente, y no en cuanto tal, solo accidentalmente. "Ejemplo: a la forma del fuego le acompaña la privación de la forma del aire o del agua. Pues cuanto más potente es la fuerza del fuego, tanto más fuertemente imprime su forma y así corrompe también las formas contrarias" (S. Th. I, q.49, a 1, p. 482). Por consiguiente, lo referido sucede accidentalmente, porque no es intención del fuego destruir al aire, sino permanecer el, hacerse presente.
Pero si hay defecto en el efecto propio del fuego, por ejemplo, que no llege a calentar, esto se debe al efecto de la acción que, a su vez, es debido al efecto del algún principio, o a la indisposición de la materia, que no recibe adecuadamente la acción del fuego. Pero esto mismo, que es ser deficiente, le sucede al bien, al que le compete, en cuanto tal, actuar. Por eso, es verdad que el mal de ningún modo tiene causa, a no ser de manera accidental. Es así como el bien es causa del mal. (S. Th. I, q.49, a 1, p. 482)
Sobre el asunto dado en la anterior cita, queda claro el hecho de que la causa del mal es el bien, pero aún más, se da la distinción del único punto por el cual el mal es causa (causa accidental). Queda sin duda, el hecho de lo mencionado en cuanto a la causa del mal y sus acepciones. "Esta lo que dice san Agustín contra Julianum: No hubo nada en absoluto de donde pudiéramos salir el mal más que del bien" (S. Th. I, q.49, a 1, p. 481). Por lo tanto, queda sin lugar a dudas lo expuesto. Y donde, aunque pudiera parecer extraordinario por las posiciones contrarias del bien y del mal, se da el hecho de que el mal suceda por el bien, de que este sea el sujeto del mal. Para finalizar este apartado, ante la pregunta reiterada: ¿Cuál es la causa del mal? "El Angélico no vacila en responder: el bien" (Soto, 2006, p. 356). Con esto, se reafirma la respuesta a la duda, dada por el filósofo Tomás de Aquino.
🕆S. José Ramiro Rondón.
Referencias
Aristóteles. Metafísica.
Soto, G. (2006). La Concepción de los Ángeles y el Origen del Mal en Tomás de Aquino, en Cuestiones Teológicas, (Medellín-Colombia), Vol. 33, 80.
Rojo-Vázquez. (2017). Tratado del Bien y del Mal. La Ética de la Filosofía Primera. Universidad Pontificia Comillas, Madrid, España.
Maritain, J. (1994). Santo Tomás de Aquino y el Problema del Mal. En Obras Breves de Jacques Maritain, Conferencia dictada en Marquette University, publicada en el capítulo VII del libro "De Berson a Santo Tomás", Milwaukee, EEUU.
Tomás de Aquino. Suma Teológica.
Nota: El presente artículo es el cuarto de una serie, en relación al mal. Esto es, por lo extenso del tema, que aglomera miradas distintas al problema de lo malo.
Los mismos (los artículos, la mayoría) están sujetos al pensamiento de santo de Aquino, quien denota la filosofía oficial de la Iglesia Católica, y por lo tanto su parecer con respecto al tema. El episodio que sigue al presente artículo es: La Existencia del Sumo Mal como Causa de Todo Mal.




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